Es un desequilibrio producido entre el reloj interno de una persona
(el que marca los períodos de sueño) y el nuevo horario que se establece al viajar
en avión largas distancias hacia el este. Para evitar esto es aconsejable acostarse
y levantarse una a dos horas más temprano o tarde (según corresponda) que lo habitual.
También conviene dormir la mayor cantidad de tiempo posible durante el vuelo y evitar
tomar demasiado alcohol, café y otras bebidas.
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